El colectivismo agrario en Aragón
III.El colectivismo en Aragón.

El territorio aragonés se estima en 47,391 km2. Su población total era, antes de la guerra, de 1.000.000 de habitantes. Tres cuartas partes de la superficie territorial aragonesa se hallaban situadas en la zona leal. Cerca de 600 pueblos, a pocos kilómetros del frente, realizaban una de las experiencias más audaces en materia social y económica. El colectivismo agrario que preconizaban las obras de Costa, tuvo aquí, desde el principio su experiencia realizadora. Unas 450 colectividades englobaban a más de 433.000 trabajadores emancipados de las trabas de los terratenientes, de la Guardia Civil y del fisco. Por ser Joaquín Costa uno de los mentores más apasionados del colectivismo agrario, describiremos la organización social en la villa en que el gran jurisconsulto vivió, soñando o despierto, sus grandes ilusiones de ver a España sobre la ruta de su destino histórico.

Alardo Prats, individuo de mente abierta a las realidades de su tiempo; periodista conocedor del impulso de las realizaciones revolucionarias, trazó sobre el terreno el siguiente reportaje:

"En Graus -la villa donde Costa vivió- ha cambiado hasta el aspecto externo de la población bajo el régimen colectivo. La sorpresa suspende el ánimo ante la comprobación de este hecho. Y la pregunta surge en la mente del observador: ¿Pero es posible que en el plazo de 11 meses haya cristalizado, en realidad venturosa, lo que para las masas trabajadoras sólo era un sueño?

"Una calle ancha y limpia. Las fondas, los establecimientos públicos, pregonan, en sus muestras, la nueva era del colectivismo. Los comerciantes trabajan en común en las cooperativas. Los barberos, los carpinteros, los cerrajeros, los transportistas, los alpargateros, todos están unidos por los fuertes vínculos económicos de los comunes intereses, por el trabajo común y por la hermandad más estrecha.

"Lo mejor de todo esto -me dicen- es que, eliminados los caciques y reducida a cero su influencia en los destinos del pueblo, se han logrado eliminar las competencias profesionales y las envidias, que en el régimen individualista solía ser la sal que todo lo amargaba. Por ejemplo, los sastres. Aquí no se podían ver entre sí. Lo mismo ocurría con los practicantes y con los barberos, entre los maestros y entre los médicos. Nada digamos de las competencias entre los comerciantes de todas las clases. Todos estos venenos han sido eliminados con la práctica de las normas colectivistas. Los antagonistas en sus intereses de antaño, ahora fraternizan en el trabajo. En las asambleas se ve a los representantes de los distintos gremios sostener puntos de vista iguales, sin recelos ni envidias. Lo mismo ocurre con los campesinos, con los pastores, con los herreros, con los médicos. Todos trabajan y comen, y todos por igual, tienen sus necesidades cubiertas.

"Ferretería de la colectividad. Despacho de comestibles de la colectividad. Fonda de la colectividad. Herrería de la colectividad. Taller mecánico de la colectividad. Molino de la colectividad. Todas las expresiones materiales, morales y económicas del pueblo están aglutinadas en el todo de la colectividad. El trabajo está dividido. Cada gremio, en asamblea, lo marca a cada colectivista. Se pensará que estas asambleas de gremios son un vivero de discusiones. Se habla muy poco. Porque cada uno sabe su obligación y no la rehuye. Los hombres mayores de 60 años están eximidos de la obligación del trabajo. Al principio, estos caminantes hacia el ocaso de la vida andaban remolones ante las audacias de la juventud, que señalaba, por mayoría, las normas colectivistas como regla a cumplir. Temían que les iban a abrumar con trabajo excesivo para sus años. Pronto salieron de su error. Los viejos no debían trabajar. Ésta fue una de las primeras normas de la colectividad. Bastante habían trabajado durante su vida bajo el látigo y el despotismo de los poderosos y de los caciques. Los viejos tampoco se avenían al ocio con que se pagaban sus servicios al trabajo constante y penoso, cuyo producto no fue para ellos, ciertamente, sino en parte mínima. Entonces, los viejos, en asamblea, acordaron trabajar. Era necesario trabajar para no ser una carga onerosa para las demás colectividades y para contribuir a levantar al pueblo de su postración, al objeto de situarse a la cabeza de la producción entre los demás pueblos de los alrededores. Para ayudar a ganar la guerra, la edad y los achaques físicos no podían considerarlos los viejos de Graus como un impedimento. Entonces, formaron estos viejos una auténtica y emocionante brigada de choque. El pueblo le dio el nombre de 'Brigada Internacional'. En pandilla marchan los viejos al campo y estalecen competencias en la perfección del trabajo. Los pobres viven como en un sueño. Y son los más firmes defensores de la colectividad. 'Cuando las cosas se hacen bien -me decía uno de estos venerables trabajadores, encorvado sobre el surco de un hortal junto al río- bien parecen. Y aquí, en el régimen colectivo, no hay más que ver'. En efecto, no hay más que tener ojos para ver y oídos para oír. Los progresos sorprendentes de la colectividad se aprecian fácilmente. Todos los sábados, los colectivistas van a la caja central de la colectividad, firman su nómina y cobran su dinero. En las cooperativas de la colectividad adquieren los elementos precisos para su subsistencia. A mayor ahorro, mayor capacidad adquisitiva de los vecinos.

"Cuando un colectivista decide casarse, se le da una semana de vacación con los haberes corrientes, se le busca casa -las viviendas están también colectivizadas- y se le facilitan muebles por medio de la correspondiente cooperativa, cuyo valor se amortiza con el tiempo y sin ningún agobio. Todos los servicios de la colectividad están prestos a la llamada de sus necesidades. Desde que el hombre nace hasta que muere, la colectividad le protege, cuida de sus derechos y de sus deberes, que por sí mismos fijan democráticamente en las asambleas. No surge discrepancia alguna entre los gremios representantes de las distintas reamas de la producción. El colectivista lo tiene todo al alcance de la mano: pan, trabajo y medios de perfección y superación. Los niños son objeto de especialísimo cuidado y de la atención permanente de la colectividad. No trabajan hasta los 14 años, por ninguna razón o excusa. Ha terminado la explotación del niño por los propios familiares, obligados en otro tiempo, las más de las veces, por la miseria de los hogares en donde nacieran, a abandonar las tareas escolares antes de tiempo. Las madres y, sobre todo, las mujeres en trance de ser madres, son objeto asimismo de atenciones, en especial en el período de la lactancia, están relevadas de todo trabajo. Las jóvenes todas trabajan en los talleres en donde cosen y confeccionan prendas para los combatientes, en los campos o en las oficinas. Graus es una colmena de gentes laboriosas y abnegadas, regida por los toques de sirena que marcan las horas de trabajo y de descanso a todos los vecinos.

"Se podrá, quizá, colegir de todas estas realidades que enumero que un régimen arcádico de la naturaleza del que estudiamos no puede ser duradero y que acaba en estas formas de convivencia anteriormente esbozadas. Nadie da pábulo a tal reacción crítica. Porque todo esto, con ser mucho, es bien poco. El régimen en cuestión, régimen de vida, de convivencia y de economía disciplinada, no se asienta en una organización empírica, sino perfectamente ajustada a un sistema de orden técnico. Varias horas he pasado estudiando el montaje de la oficina desde donde se rige la vida de la colectividad en sus múltiples aspectos.

"Todas las ramas de la economía comarcal están perfectamente estudiadas en su volumen inicial, en su desarrollo, en las posibilidades de este desarrollo. Y no por un procedimiento de ojo de buen cubero, sino con arreglo a la exigencia del más depurado rigor estadístico.

"Cuando el secretario general de la colectividad, compañero Portella, me llevó al departamento de estadística y tiró del fichero para informarme de modo preciso de la marcha de los trabajos y de las cifras de producción de todo el pueblo, estuve a punto de desvanecerme. Ya podría darse por satisfecho el organismo del estado que mejor funcione, el que disponga de funcionarios más competentes y preparados, el más riguroso en la precisión de cifras, con parecerse algo a la organización de la colectividad de Graus. A cuantos acojan esta afirmación con escepticismo, me permito aconsejarles que comprueben la absoluta certidumbre de ella sobre el terreno(1).

"Todo está sistemáticamente organizado. Cada rama de la producción tiene su fichero con los datos exactos de su desarrollo y de sus posibilidades al día, a la hora. De esta manera nada se desperdicia y todo alcanza el punto máximo de una ordenación segura y real. Sin este rigor en la sistematización en todos los órdenes, ¿se hubieran podido llevar a cabo las gigantescas obras de reconstrucción que ha realizado la colectividad de Graus? Desde luego que no. Merced a ella, junto al pueblo, se ha levantado una granja modelo para el ganado de cerda, que alberga cerca de unos dos mil animales de distintas edades y razas. Sabido es que el cerdo es en Aragón, como en muchos puntos de España, uno de los elementos básicos de la economía familiar. La matanza del cerdo es una institución hogareña del más rancio abolengo. Cuando llegue el invierno, cada vecino de Graus tendrá un cerdo, como una de las bases de su subsistencia. La granja está montada con arreglo a las exigencias de las más modernas instalaciones. Los animales tienen duchas y los cuidados que el tratamiento científico del ganado requiere. Pregunté a los compañeros que están cuidando de la granja y a los que la han montado, de dónde tomaron el modelo. Me afirmaron, sin darle gran importancia, que al iniciarse esta obra, estudiaron y discutieron detenidamente distintos modelos y que optaron por fin por un modelo norteamericano, igual al de las granjas porcinas de Chicago.

"En otro punto de las afueras de la población ha sido levantada otra granja avícola, dechado de organización y laboratorio de experiencias muy satisfactorio. Ocupa una gran extensión de terreno, todo un antiguo huerto y jardín. Las más variadas especies de aves domésticas se agitan en los departamentos de la granja. Cerca de 10.000 ejemplares calculan tener en pleno rendimiento para el próximo otoño. Ahora albergan los pabellones de la granja, 6.000. Todo es nuevo y magnífico. Todo ha sido instalado con arreglo a las exigencias más agudas de la técnica y de la experiencia de esta técnica. El director de la granja ha instalado una nueva incubadora de mayor rendimiento que las conocidas. Millares de diminutos polluelos se agitan en las cámaras dotadas de calefacción. Centenares de patos y ocas. Centenares de ocas y gallinas cuidadosamente clasificadas. Es una granja, como la del ganado porcino, de película. De todas las comarcas de Aragón van a tomar modelo. Graus es un lugar de peregrinación para los trabajadores aragoneses y una escuela de reconstrucción económica de nuestra patria.

"Se han desvelado en sus vecinos todas las potencias creadoras. Funcionan sus magníficas escuelas -llevan el nombre de Joaquín Costa- y una biblioteca con un catálogo que es índice de las obras más modernas sobre los temas más diversos de las disciplinas intelectuales. Cuenta la colectividad con una imprenta y una librería. Se ha creado una escuela de Artes y Oficios, en donde cursan estudios más de sesenta jóvenes de la localidad, y se ejercitan en las distintas técnicas de las artes y de los oficios todos. En el mismo edificio de la Escuela de Bellas Artes y Oficios, ha sido instalado un museo de obras pictóricas, escultóricas y de talla en madera, así como también de objetos valiosos de valor artístico e histórico.

"Graus atiende, en gran parte, las necesidades de una colonia de niños refugiados, con sus maestros, instalada en un gran palacio con dilatado jardín cercano a la población. Mima y atiende a cerca de cien niños y niñas, procedentes de las zonas de guerra de Madrid, del Bajo Aragón, y de otros puntos cercanos a las líneas facciosas. Mantiene a más de cincuenta refugiados. Figura en cabeza, ante cualquier requerimiento de las necesidades de la guerra, entre los pueblos de Aragón. Ha arreglado caminos. Estudia las posibilidades de explotación de algunas zonas de su comarca, ricas en minas de carbón y de piritas. Sus industrias funcionan al máximo rendimiento, dentro de las bases económicas perfectamente normales. Ha construido un nuevo molino con modernísima instalación. Ha adquirido moderna maquinaria agrícola, entre la que destaca un modelo novísimo de máquina trilladora. Ha industrializado los aprovechamientos de la ganadería, ha transformado, en suma, por las normas colectivistas, la vida del pueblo y lleva camino de transformar la vida de todos los pueblos de la comarca de su nombre. Ha hecho la revolución.

"Así son las colectividades de Aragón. Sin embargo, hay que proclamar en justicia que ninguna ofrece un nivel tan alto de perfección como la de Graus. Otras se aproximan en el buen orden y prosperidad de su marcha a la de Graus: son las de Biñéfar, Benabarre, Barbastro, Aínsa, Esplús, Angüés, Ontiñena, Alcañiz, Híjar, Puebla de Híjar, La Naja, Pollaruelo de Monegros, Fraga, Monzón y otras muchas. Los pueblos totalmente colectivizados en todas las expresiones de su producción y de su vida económica, son trescientos cincuenta. En otros existen colectividades e individualistas, en régimen mixto. Preponderan las colectividades puramente agrícolas y ganaderas. La gran industria de Aragón está circunscrita en la zona leal a las fábricas de azúcar de Monzón y Puebla de Híjar, donde bajo la dirección de los obreros se han efectuado normalmente las campañas, en las que se ha logrado un mayor volumen de producción con relación a campañas anteriores.

"Lo mismo ha ocurrido en los molinos de aceite, cuya producción se ha desenvuelto con plena normalidad dentro de la organización colectiva, y con las pequeñas industrias de aprovechamiento de la riqueza agrícola y ganadera."

(1) Hay que tener presente que este trabajo se escribió en plena revolución, cuando podía comprobarse plenamente lo que en él se detalla. (Nota del grupo Tierra y Libertad)


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